La utilización de un método manual, hacen que los pacientes no tengan miedo mientras trabajas con ellos. La gran mayoría cuando se dan cuenta que no les haces daño, permiten tratarlos sin sedación. Los animales conscientes aguantan la cabeza en alto y esto facilita su manipulación. Con paciencia y mucho tacto se consiguen resultados asombrosos.
A diferencia de los de las personas, los dientes de los caballos están en continuo crecimiento, aproximadamente crecen 1 mm. cada año. Debido a este crecimiento se pueden crear formas de tallantes y molestas puntas que se sitúan cerca de la lengua y los carrillos haciendo heridas. Esta situación tan dolorosa, se repite cada vez que el animal mastica su alimento. Así mismo, todo este dolor vuelve al colocar las cabezadas de trabajo con el cierrabocas-muserola bien apretado, ya que las puntas se apoyan en las heridas que han causado en la mucosa oral.
Muchos caballos ponen resistencia al trabajo en pista y los jinetes se enfadan porque su caballo no gira bien en las vueltas o están más "agarrados" en un lado que en otro.
Otros tienen muy mal contacto en la boca y los intentan corregir con diversos instrumentos como riendas alemanas, riendas de atar, ... Sin saber que lo único que le pasa a su animal es un "tremendo dolor de muelas".
Muchísimos problemas se pueden corregir con una boca bien hecha, y son muchos los jinetes que ya se han dado cuenta.
Artículo escrito por nuestra colaboradora:
Sandra Fortuny
Veterinario-Dentista Equino


